HANS MAGNUS ENZENSBERGER, JORGE HERRALDE
CORRESPONDENCIA I
ANAGRAMA
Páginas: 184
Formato:
Peso: 0.5 kgs.
ISBN: 8433919539
El primer volumen de una serie que tendrá por objeto difundir lo más importante del archivo de Anagrama. La muerte de Hans Magnus Enzensberger el pasado mes de noviembre [2022] me causó un fortÃsimo impacto. No en vano habÃa sido uno de mis primeros autores en Anagrama y, después, uno de mis mejores amigos del mundo editorial. Empecé a publicar a Enzensberger de una manera, digamos, casual. Él y Gabriel Ferrater habÃan trabado una buena amistad como brillantÃsimos asesores de sus respectivos editores en el Premio Formentor. A raÃz de ello, Ferrater persuadió a Barral, con mucho énfasis, para que publicara Einzelheiten. Sin embargo, en la primera visita como editor novato que hice a Carlos, me comentó que en nueve años Ferrater no habÃa entregado ni siquiera una página de la tan deseada traducción y me propuso si yo lo querÃa publicar para aplacar las iras de la editorial Suhrkamp y del propio Enzensberger. Enseguida le dije que sÃ, entusiasmado, puesto que yo, que no leo alemán, habÃa comprado la traducción francesa del libro, Culture ou mise en condition?, y me habÃa gustado muchÃsimo. Con el tÃtulo de Detalles lo publicamos en 1969 como el primer número de la muy veterana y persistente colección «Argumentos». Es decir, para mÃ, happy end. Asà comenzó una amistad que se iba fortaleciendo con los encuentros en ferias y eventos internacionales y con sus frecuentes visitas a España. [...] Magnus, como le llamábamos sus amigos, tenÃa entre otros rasgos distintivos el ser muy versátil en distintos géneros literarios. Empezó como poeta, luego se dio a conocer como ensayista, crÃtico, memorialista, incluso como autor teatral. [...] Debido a que publicábamos tantÃsimos libros de Enzensberger en España y a mi gran amistad con él, durante años, fui considerado algo asà como el cónsul general involuntario de Enzensberger en España: asà consta en nuestra copiosa correspondencia. Y pasados los años, casi siglos, me dijo que estaba muy atareado de trabajo y me proponÃa aparcar en lo posible ese rol que su actividad me habÃa adjudicado. Ya no habrá más cartas ni más encuentros, cuánta tristeza. La presencia en mi vida de Magnus fue para mà una fuente de sabidurÃa y alegrÃa.
